LA ODISEA

Después de leer “La Odisea” de Homero y a Cavafis en su poema “Ítaca”, algo saqué en claro. Al final, lo que queda es el viaje. Y, en ese camino, es crucial saber bien cómo moverse.

Al principio, me gustaba hacer uso del coche. Un automóvil es, por definición, caro de adquirir. O de alquilar si no puedes llegar a tu destino en el propio. Y costoso también para el medioambiente, aunque en este sentido parece que la humanidad poco a poco está tomando conciencia y virando en busca de mejores puertos.

No es fácil moverse en coche por todo el mundo. Hay códigos no escritos que no siempre son intuitivos. Así, los intermitentes inexistentes o los adelantamientos por la derecha son una fuente de estrés. Mejor que conduzca otro y, hoy en día, con o sin aplicaciones en el móvil, es posible compartir auto prácticamente en cualquier lugar del planeta. Y en el viaje conocer a esa chica que se dedica a viajar por medio mundo ganando concursos con sus perros de raza o al ganadero que espera al primero que le lleve cerca de la feria. Incluso compartir trayecto y gastos con esa ejecutiva estresada que no es capaz de desconectar ni media hora mientras conduce.

Lo natural es evolucionar y acabar huyendo del coche para subirse a un tren, donde el tiempo, y la marcha, se detienen. Allí son más facultativas las frecuencias de paso que las paradas. Mirar por la ventana y dejar volar la imaginación con bellos paisajes y vidas soñadas. Y enamorarse de esa viajera autóctona con la que, quizás, coincidas en otra vida. O entretenerse pensando, entre todos aquellos desconocidos, quién será la persona con la mirada más triste de un vagón aún más desdichado.

Al final, acabas usando la bicicleta, con o sin alforjas. Y si eres un valiente, intentas salir sin picaduras de ese enjambre de caos y vehículos que son las ciudades grandes. Aunque ahora en muchos sitios las tienen eléctricas y ya ni sudas.

Y así pasa el tiempo, pero es imposible no despertarse todas las mañanas con ese pensamiento recurrente. Y es que, cada vez más, bajar a trabajar a Madrid se está convirtiendo en una odisea.

 

#viajessostenibles

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